La crucifixión de Jesús

Es uno de los momentos más relevantes de la vida de Cristo, ya que por medio de ella logró salvar la vida de todas las personas. La crucifixión de Jesús es un narrado en los evangelios que relata la muerte de Cristo en el Gólgota. Uno de los siguientes detalles de la crucifixión de Jesús se estará mostrando a continuación: 

Según los evangelios, tras su detención se dice que fue llevado ante Caifás, donde lo interrogaron por medio de allegados del sumo sacerdote. A la mañana siguiente se dice que Jesús fue llevado ante el procurador Poncio Pilato,

Todos se levantaron y llevaron a Jesús ante Pilato, en su presencia comenzaron a acusarlo diciendo: 

La crucifixión de Jesucristo

Pilato le preguntó: 

¿Eres tú el rey de los judíos?

Tú lo has dicho, contestó Jesús.

Entonces Pilato dijo a los jefes de los sacerdotes y a la gente: 

 No encuentro en este hombre razón para condenarlo.

Pero ellos insistieron con más fuerza. 

Con su enseñanza está alborotando a todo el pueblo, comenzó en Galilea y ahora sigue haciéndolo aquí en Judea.

Al oír esto Pilato preguntó si el hombre era de Galilea y al saber que Jesús era de la jurisdicción de Herodes, se lo envió, pues él también se encontraba aquellos días en Jerusalén.

Al ver a Jesús, Herodes se puso muy contento porque durante mucho tiempo había querido verlo, pues había oído hablar de él y esperaba verlo hacer algún milagro, le hizo muchas preguntas, pero Jesús no le contestó nada.

También estaban allí los jefes de los sacerdotes y los maestros de la ley que lo acusaban con gran insistencia, entonces Herodes y sus soldados lo trataron con desprecio y para burlarse de él, lo vistieron con ropas lujosas de Rey; luego Herodes lo envió nuevamente a Pilato y aquel día se hicieron amigos -Pilato y Herodes.

Pilato reunió a los jefes de los sacerdotes, a las autoridades y al pueblo y les dijo: 

Ustedes me trajeron a este hombre diciendo que alborota el pueblo, pero yo lo he interrogado delante de ustedes y no lo he encontrado culpable de ninguna de las faltas que lo acusan, ni tampoco Herodes, puesto que nos lo ha devuelto. Ya ven, no ha hecho nada que merezca la pena de muerte lo voy a castigar y después lo dejaré libre

Pero todos comenzaron a gritar:

¡Fuera con ese! déjanos libre a Barrabás.

A este Barrabás lo habían metido en la cárcel por una rebelión ocurrida en la ciudad y por un asesinato. Pilato que quería dejar libre a Jesús les habló otra vez, pero ellos gritaron más alto:

¡Crucifícalo! ¡Crucifícalo!

Por tercera vez Pilato les dijo:

Pues ¿qué mal ha hecho? yo no encuentro en él nada que merezca la pena de muerte, lo voy a castigar y después lo dejaré libre.

Pero ellos insistían a gritos pidiendo la crucifixión de Jesús, y tanto gritaron que consiguieron lo que querían. Pilato decidió hacer lo que estaban pidiendo, así que dejó libre al hombre que habían escogido, el que estaba en la cárcel por rebelión y asesinatos, y entregó a Jesús a la voluntad de ellos.

Cuando llevaron la crucifixión de Jesús, echaron mano de un hombre de Cirene llamado Simón, que venía del campo y lo hicieron cargar con la cruz y llevarla detrás de Jesús. Mucha gente y muchas mujeres que lloraban y gritaban de tristeza por él lo seguían. Pero Jesús las miró y les dijo:

Mujeres de Jerusalén, no lloren por mí sino por ustedes mismas y por sus hijos, porque vendrán días en que se dirá dichosa las que no pueden tener hijos, las mujeres que no dieron a luz, Ni tuvieron hijos que criar entonces comenzará  la gente a decir a los montes: caigan sobre nosotros y a las colinas: ¡escóndannos! Porque si con el árbol verde hacen todo eso ¿qué no harán con el seco?

También llevaban a dos criminales para crucificarlo junto con Jesús, cuando llegaron al sitio llamado la calavera, crucificaron a Jesús y a los dos criminales, uno a su derecha y otro a su izquierda, Jesús dijo: ¡padre perdónalos porque no saben lo que hacen! Y los soldados echaron suertes para repartirse entre sí la ropa de Jesús, la gente estaba allí mirando y hasta las autoridades se burlaban de él diciendo:

Salvó a otros; que se salve a sí mismo ahora, si de veras es “El Mesías de Dios y su escogido”.

Los soldados también se burlaban de Jesús se acercaban y le daban a beber vino agrio diciéndole:

¡Si tú eres el rey de los judíos sálvate a ti mismo!

Datos sobre la crucifixión de Jesús

Según historiadores, dicen que la muerte de Jesús en la cruz fue a causa de un shock hipovolémico que se desató por la pérdida de sangre causada por las heridas que tenía en sus muñecas, piel y pies, complicándose con un hemotórax (presencia de sangre en la cavidad pulmonar). Su muerte fue certificada por los soldados cuando lo atravesaron con una lanza en el tórax.

En la crucifixión de Jesús, el mismo murió lentamente por pérdida de sangre y asfixia, recordando que sufrió fuertes laceraciones desde el principio de su agonía -cuando fue azotado múltiples veces. Fue tanto el nivel de estrés que presentó cuando sabía que se acercaba su partida de este mundo que sudaba sangre (hematohidrosis), lo que son pequeñas hemorragias capilares -siendo este el inicio de la perdida de líquidos en su cuerpo.

Posteriormente la pérdida de líquidos fue tanta que causó su muerte, además de las torturas que sufrió donde le desgarraron piel hasta llegar a los músculos ya que con el arma que fue golpeado se dice que tenía bolas de hierro que rasgaban su piel causando heridas profundas.

La crucifixión de Jesús se puede estudiar desde dos ámbitos: religioso y científico. Pero lo que sí está claramente descrito fue el sufrimiento que padeció por obra de los Romanos, quienes usaron métodos de tortura cruel e inhumanas.

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